lunes, 28 de enero de 2013

sábado, 26 de enero de 2013

le Plateau des Antiques

 
En ocasiones, descubro un lugar en el que quedarme. Un rincón del que memorizar todos los detalles. La luz de un instante, el calor en la piel, la brisa que mece la ropa, el olor de los campos de alrededor, las sombras de la vegetación, el color de la piedra iluminada y el polvo de la tierra que pisas. A veces, lo recuerdo tan profundamente con el fin de poder volver a ese momento en cualquier situación. Cuando viajo, descubro muchos de esos lugares. Le Plateau des Antiques es el que me ha venido a la memoria hoy.
 
 
 
A escasos metros de Glanum, las ruinas de una ciudad romana abandonada en el s.III, se encuentra este, pequeño de tamaño pero monumental de valor, conjunto arquitectónico formado por un arco triunfal y un mausoleo. Un rincón que mezcla todo el romanticismo de un espacio olvidado, con la historia y la vida lujosa de St. Rémy de Provence, en donde se encuentra.
 
 
Abandonado por los turistas durante determinadas horas del día y carente de iluminación por las noches, pasa desapercibido por aquellos que de manera casi exclusiva se limitan a entrar en Glanum, recinto acotado para la visita rigurosa, u otros que se lanzan a la aventura para descubrir los paisajes de Van Gogh. En todo este lío de autocares y coches, Les Plateau des Antiques permanece casi al margen, literal porque la carretera turística que atraviesa esa pequeña cordillera de Les Alpilles pasa a su lado sin que los viajeros sean conscientes de su presencia, y metafóricamente porque muchos personajes históricos que han pasado por allí, apenas lo mencionan.
 
Nostradamus nació en St. Rémy y Van Gogh vivió en el sanatorio de St Paul, a escasos trescientos metros de ambos monumentos. Todo el mundo recuerda su famosa "noche estrellada" o sus campos de olivos, cipreses y pinos que se encuentran en los alrededores. Sin embargo, no ha aparecido  cuadro alguno o estudio de estos rincones. Lo más probable es que no se sintiese tan atraído por ellos como para dibujarlos, que no se atrevía o puede que lo hiciese, el caso es que pienso en esos prados agostados, con cipreses, olivos y pinos bordeando los caminos. Pienso en esa luz de atardecer que baña de tonos tostados los relieves, en la locura melódica de los grillos y las cigarras que cantan tras un cálido día de verano. En el aire que trae notas provenzales y en el picnic en el Plateau des Antiques, e incluso en Van Gogh, encerrado en ese convento, observando por la ventana el horizonte y la parte alta del mausoleo, y todo me parece mejor...

 
 
 Para todos aquellos que puedan o quieran ir, sin duda elegid el atardecer. Por las mañanas el tráfico, las excursiones en manada y el calor, estropearán la sensación y la visita.

 
 
 
 

jueves, 17 de enero de 2013

regalos, regalos, regalos...

Regalar es un arte y en esta época de capitalismo salvaje la gente se gasta mucho ( o al menos antes gastaba) en las fechas que acabamos de pasar. Algunas veces ese dinero está bien invertido y los regalos no solo gustan, sino emocionan. Sin embargo, ¿desde cuándo hablar de regalos es un tabú?, ¿quién no puede recordar alguna situación embarazosa en la que se tuvo que fingir sorpresa al descubrir lo que contenía el paquete? A mí me ha ocurrido más de un par de veces. Es tan graciosa la trascendencia que puede llegar a adquirir un regalo que existen páginas webs donde puedes colgar los peores regalos de la historia, y si no me creéis, aquí tenéis la cruda realidad : "Why did you buy me that?!"

En mi caso, me encanta regalar (sobre todo a aquellos a los que quiero) y se me suelen ocurrir bastantes ideas. A veces tantas que luego me cuesta decidir, y la verdad es que no siempre se necesita gastar mucho dinero para que alguien sepa lo mucho que le aprecias o para sorprenderle y sacarle una sonrisa.
Estas navidades ha habido de todo. Algún regalo que podría colgarse en esa página web, otros que me habían regalado los propios Reyes Magos antes... Pero siempre hay regalos y regalos, y en este caso estas han sido mis sorpresas favoritas.

¿Buscando ideas para otro ocasión?...


La taza que guarda el calor es genial para las noches de entrega disfrutando del Holiday tea de Harney
& sons. El atlas de interiores es una auténtica gozada, no sólo como libro de consulta, sino como libro joya de esos que quedan bien en cualquier mesa. El anillo, uno más de esos extravagante que no dejan de encantarme, todavía no me lo he quitado...



Calendario y taza de Mr.Wonderful enviados desde Valladolid con mucho amor. Tras más de un año siguiendo día a día su blog, no podrían haberme hecho más ilusión.




Una preciosa edición de "La Metamorfosis"de Kafka y tres relatos de Borges, diseñados por la genial ilustradora argentina Verónica Moretta, en donde no hay ni una sola página igual y en el que los textos son reinterpretados gráficamente. Un auténtico tesoro.








miércoles, 16 de enero de 2013

DAWES




Hacía mucho que un grupo de música no me gustaba tanto. Como en tantas otras ocasiones, escuchas una canción y piensas "¡ qué buena!", y sin embargo cuando buscas su último disco (o los anteriores) descubres que sí, que esa canción es buena, al contrario que las otras nueve que meten de relleno y las dos comerciales  aptas para todos los públicos y para las famosas listas de "¿cuál es el número uno de la semana...?".

No obstante, esta vez no ha sido así. He escuchado sus discos y he repetido, escucharles mejora las horas delante del Autocad y recuerda a ese sonido vintage que tanto me gusta. Esta banda californiana me ha seducido y no me extraña nada que hayan sido los teloneros de Mumford & Sons.




¿Apetece un acústico en directo, o no?